Tradicionalmente, los préstamos se solicitaban cuando aparecía una necesidad concreta: comprar un coche, reformar una vivienda o afrontar un gasto inesperado. Sin embargo, una tendencia emergente está cambiando este comportamiento en España. Cada vez más personas solicitan financiación de forma preventiva, buscando liquidez y tranquilidad antes de que surja cualquier imprevisto financiero.