Cuando surge una emergencia financiera, muchas personas descubren que no cuentan con el acceso al crédito que necesitan. Lo paradójico es que el problema no suele aparecer el día de la urgencia, sino meses o incluso años antes. En México, una tendencia cada vez más visible muestra que numerosos consumidores comienzan a buscar préstamos únicamente cuando enfrentan una situación crítica, reduciendo sus opciones y aumentando los costos financieros.